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Somos
una comunidad de amor
Amamos a Dios por
sobre todas las cosas porque El nos amó primero;
El es la prioridad de nuestro amor, obediencia y
adoración. Como expresión de ese amor estamos dispuestos
a entregar nuestras vidas por el prójimo así como
el Señor Jesucristo entregó su vida por nosotros
(Lucas 10:27; 1 Juan 3:16-18)
Estamos
apasionados y comprometidos con la obra de Dios
Expresamos
nuestro amor a Dios defendiendo con pasión la dignidad
de hombres, mujeres, niños y jóvenes que viven en
un contexto de pecado, promoviendo su reconciliación
con Dios y su vivencia de los valores del Reino
de Dios.
Nuestro actuar en la sociedad responde
a un compromiso de fe enmarcado en el cumplimiento
de la Gran Comisión de nuestro Señor Jesucristo
y su obra redentora.
Somos fieles a Dios
y Su Palabra
Somos fieles a nuestro Dios
y Señor Jesucristo quien nos escogió por su amor
y su misericordia para ser sus servidores, participes
de Su Reino y administradores de Sus misterios.
(Salmo 117:2; 1 Corintios 4:1-2). De igual manera
somos obedientes y fieles a Su Palabra para ponerla
por obra, considerando que es la Revelación escrita
inerrante e infalible de Dios. (2 Timoteo 2:8-13;
2 Timoteo 3:16).
Somos siervos
Hemos
sido libertados del pecado y somos siervos del Dios
Altísimo. Por tanto, mantenemos el mismo sentir
de nuestro Señor Jesucristo quien siendo el mismo
Dios se despojó a si mismo tomando forma de siervo
para entregar su vida en servicio por la humanidad.
(Filipenses 2:5-8)
Somos una unidad
armoniosa y poderosa
Conformamos
un cuerpo que es la iglesia del Señor, unidos armoniosamente
por el vínculo perfecto del amor. Unidos a nuestro
Señor Jesucristo estamos investidos con poder y
autoridad desde lo alto Dios para llevar el
Reino de Dios a los que viven en la oscuridad y
vencer a las potestades de maldad. (Juan 17:20-23;
Lucas 9:1-2; 24:49)
Somos humildes
Seguimos
el ejemplo y obedecemos la enseñanza de nuestro
modelo el Señor Jesucristo siendo mansos y humildes
de corazón, para que solamente Dios sea glorificado
en todo lo que decimos o hacemos. (Mateo 11:29;
1 Pedro 4:11)
Somos santos
Hemos
sido apartados por Dios. Seguimos la justicia y
la santidad practicando una vida íntegra delante
de Dios, siendo conformados cada día a la imagen
de la santidad de Jesucristo. (Efesios 1:4; Romanos
13:13; Hebreos 12:14)
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