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La
iglesia cristiana está viviendo una de las etapas más
significativa de toda su historia. La expansión del
evangelio en los últimos tiempos es un hecho sin precedentes,
los campos están listos para la cosecha y el Señor Jesucristo
con gran voz nos pide participar de esta gran empresa
divina llamada “La Gran comisión”. La Iglesia Lluvias
de Gracia ha escuchado el llamado Divino y estamos respondiendo
con pasión e integridad, dispuestos a impactar significativamente
con el evangelio todas las estructuras de nuestra sociedad
y convertirnos en un eje de influencia espiritual en
los países de América Latina y el pueblo hispano en
Canadá.
Somos
una congregación de fe que, aun cuando entendemos y
reconocemos nuestras limitaciones, creemos en Aquel
que es Todopoderoso y que nos da el poder, nos capacita
y provee los recursos para responder a Su llamado con
excelencia. Creemos en un avivamiento del Espíritu
de Dios en esta generación, y con los ojos de la fe
podemos ver que un cambio renovador está a la puerta,
y nosotros queremos ser partícipes del mismo.
Somos
una iglesia multicultural con una visión misionera,
consientes del profundo deterioro moral y espiritual
en que se encuentra la humanidad; comprometidos a desarrollar
estrategias para llevar el evangelio integral y transformador
de Jesucristo a cada país de América Latina y alcanzar
a los hispanos de Toronto y de Canadá. Creemos que cada
miembro de nuestra iglesia debe ser un instrumento misionero
en las manos del Señor para llevar las buenas nuevas
de salvación “hasta lo último de la tierra”.
Más
que una institución religiosa eclesiástica somos una
familia que nos esforzamos por conservar la unidad de
la fe, salvaguardar celosamente una doctrina sana fundamentada
enteramente en la Palabra de Dios, crecer en el conocimiento
de Dios, y sobre todo, mantenernos unidos por el vínculo
perfecto del amor de Dios que nos motiva a servir, cuidar,
proteger y velar los unos por los otros.
Como
iglesia siempre damos toda la gloria, honra y honor
a Aquel que es la Cabeza de la Iglesia, Piedra Angular,
el Principio y Fin, a nuestro Señor Jesucristo, el autor
y consumador de nuestra fe.
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