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Declaración de FE

 

“…Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres…”

Mateo 16:16b, 17a


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LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Afirmamos que las Sagradas Escrituras, compuesta por 39 libros del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, deben ser recibidas como la Palabra autorizada de Dios. Esta Palabra escrita es en su totalidad revelación Divina y fue inspirada por medio del Espíritu Santo a través de escritores humanos; por lo tanto el origen de las Sagradas Escrituras es Divino.

Afirmamos que la inspiración Divina de las Sagradas Escrituras o Biblia se aplica únicamente a los textos originales, los cuales gracias a la Providencia de Dios pueden ser obtenidos con gran exactitud de los manuscritos encontrados. Afirmamos también que las copias y traducciones de las Escrituras son la Palabra de dios en la medida que representen fielmente al escrito original

Afirmamos que la Sagrada Escritura o Palabra de Dios, habiendo sido dada por inspiración Divina, es infalible y por lo tanto verdadera e inerrante en todos los asuntos que trata, total y absolutamente libre de toda falsedad o engaño. Declaramos que la infalibilidad e inerrabilidad de la Biblia no está limitada solamente a temas espirituales o religiosos e incluye todas las áreas de historia o ciencia de que trata. Afirmamos también la unidad y consistencia interna de las Escrituras.

Afirmamos que el Espíritu Santo da testimonio de las Escrituras, asegurando a los creyentes la infalibilidad e inerrabilidad de la Palabra escrita de Dios. De esta manera la Palabra de Dios se constituye en la revelación única y completa de la voluntad de Dios para la salvación de los hombres por medio de nuestro Señor Jesucristo y por lo tanto la autoridad absoluta y decisiva en todos los asuntos relacionados a la fe la práctica de la cristiandad y de la vida cristiana.

(2 Pedro 1: 19-21; 2 Timoteo 3: 14-17; Hebreos 4: 12; Juan 5: 39)

DIOS

Creemos en un solo Dios, único, viviente y verdadero, infinitamente perfecto, santo, soberano, inmutable y eterno; que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad. Creemos que también es un Dios de amor, justo, paciente, de infinita bondad y misericordia y que perdona toda iniquidad, transgresión y pecado.

Creemos que Dios existe eternamente en tres personas que son de una misma sustancia, poder y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

(Génesis 1: 26; Deuteronomio 6:4; Exodo 15:11; Salmo 83:11; Isaías 6:8; Mateo 3:16-17; Mateo 5:48; Mateo 28:19; 1 Corintios 8:4-6; 1 Juan 5:7)

JESUCRISTO

Creemos en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, como el verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, quien tomó sobre si la naturaleza humana al ser concebido por el Espíritu Santo y encarnado por medio de la bendita Virgen María.

Creemos que el Señor Jesucristo en su naturaleza humana unida a la divina fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, lleno de gracia y de verdad fuera del todo apto para constituirse en el único mediador entre Dios y los hombres. En su vida terrenal cumplió perfectamente la ley, padeció el más cruel de los tormentos y los más dolorosos sufrimientos por amor a la humanidad, fue crucificado y murió, fue sepultado y al tercer día se levantó de entre los muertos conforme a las Escrituras con el mismo cuerpo que tenía cuando murió y ascendió al cielo donde está sentado a la diestra del Padre, siendo constituido Sumo Sacerdote, Rey y Señor de toda la creación y delante de quien se doblará toda rodilla, de donde volverá otra vez a juzgar a los hombres y a los ángeles y establecer en la tierra Su reino de justicia y de paz.

(Isaías 9:6-7;Mateo 26:64; Lucas 1:36-38; Hechos 2:23-24; Romanos 5:9; Filipenses 2:6-11, Hebreos 8:1; 1 Pedro 3:18)

EL ESPÍRITU SANTO

Creemos en la absoluta deidad y personalidad del Espíritu Santo, el Consolador  enviado por el Señor Jesucristo para habitar en el creyente, guiarlo, instruirlo, vivificarlo, santificarlo e interceder por él.

Creemos que el Espíritu Santo es quien convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

(Juan 1:12; 14:15-26; 15:26; 16:7-15; Romanos 8:26-17; 1 Corintios 3:16-17; 2 Corintios 1:21-22, Efesios 1:13)

EL HOMBRE

Creemos que el hombre fue creado originalmente a imagen y semejanza de Dios, que pecó por desobediencia y fue destituido de la gloria de Dios, incurriendo en la muerte física y espiritual. Como resultado del pecado, todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa,  hallándose por lo tanto desprovistos de la gracia divina. Creemos que el hombre solo puede ser salvo mediante la fe en el Señor Jesucristo; su destino eterno estará determinado por haber aceptado o rechazado la obra de salvación del Señor Jesús en la cruz del calvario.

(Génesis 1:27; Romanos 3:23; 1 Corintios 15:20-23; Apocalipsis 21:1-8; Mateo 25:31-46; Juan 3:16)

LA SALVACIÓN

Creemos que la salvación es un don de Dios y se recibe por la fe en el Señor Jesucristo y en su sacrificio vicario. Afirmamos  que todos aquellos que se arrepienten de sus pecados y acepten al Señor Jesús como su Señor y su Salvador son renacidos por el Espíritu Santo, son constituidos hijos de Dios y reciben el don de la vida eterna.

(Juan 1:12; Mateo 18:11; Efesios 2:5-9; Hechos 15:11; Romanos 3:21; Hebreos 9:13-15; Tito 3:4-7)

LA IGLESIA

Creemos que la iglesia universal es el Cuerpo de Cristo y se compone de todos aquellos que en todas las épocas han creído en el Señor Jesucristo. Las iglesias locales son parte de esta iglesia universal y su misión es predicar el evangelio en todo el mundo y hacer discípulos del Señor Jesús.  Afirmamos que la iglesia ha recibido el poder del Espíritu de Dios para testificar del amor de Dios y para hacer prodigios y milagros en el nombre de Jesús, para sanar a los enfermos, para traer libertad a los cautivos y oprimidos, para romper las cadenas de opresión y echar fuera demonios.

(Mateo 28:18-20; Marcos 16:17-20; Colosenses 1:18; Efesios 1:22-23; 1 Timoteo 3:15; Santiago 5:13-16; Isaías 61:1-2; Lucas 10:17-20)

Creemos que el Señor Jesucristo instituyó los sacramentos en la iglesia como señales y sellos santos del pacto de la gracia. Creemos que la gracia que se manifiesta en los sacramentos o por medio de ellos mediante su uso correcto no depende de ellos mismos o de la piedad del que los ministra sino de la obra del Espíritu Santo y de la promesa de bendición que consta en la Palabra de Dios para todos aquellos que los reciben dignamente.

Creemos que solo hay dos sacramentos instituidos por nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio, y son: el Bautismo y la Cena del Señor. Estos sacramentos deben ser celebrados regularmente por la iglesia del Señor.

(Romanos 2:28,29; 1 Pedro 3:21; Mateo 3:11; 1 Corintios 12:13; Mateo 28:19-20; 1 Corintios 11:20-23)

 

Iglesia Cristiana Lluvias de Gracia © 2009