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LAS
SAGRADAS ESCRITURAS
Afirmamos
que las Sagradas Escrituras, compuesta por 39 libros
del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, deben
ser recibidas como la Palabra autorizada de Dios. Esta
Palabra escrita es en su totalidad revelación Divina
y fue inspirada por medio del Espíritu Santo a través
de escritores humanos; por lo tanto el origen de las
Sagradas Escrituras es Divino.
Afirmamos que
la inspiración Divina de las Sagradas Escrituras o Biblia
se aplica únicamente a los textos originales, los cuales
gracias a la Providencia de Dios pueden ser obtenidos
con gran exactitud de los manuscritos encontrados. Afirmamos
también que las copias y traducciones de las Escrituras
son la Palabra de dios en la medida que representen
fielmente al escrito original
Afirmamos que la
Sagrada Escritura o Palabra de Dios, habiendo sido dada
por inspiración Divina, es infalible y por lo tanto
verdadera e inerrante en todos los asuntos que trata,
total y absolutamente libre de toda falsedad o engaño.
Declaramos que la infalibilidad e inerrabilidad de la
Biblia no está limitada solamente a temas espirituales
o religiosos e incluye todas las áreas de historia o
ciencia de que trata. Afirmamos también la unidad y
consistencia interna de las Escrituras.
Afirmamos
que el Espíritu Santo da testimonio de las Escrituras,
asegurando a los creyentes la infalibilidad e inerrabilidad
de la Palabra escrita de Dios. De esta manera la Palabra
de Dios se constituye en la revelación única y completa
de la voluntad de Dios para la salvación de los hombres
por medio de nuestro Señor Jesucristo y por lo tanto
la autoridad absoluta y decisiva en todos los asuntos
relacionados a la fe la práctica de la cristiandad y
de la vida cristiana.
(2 Pedro 1: 19-21; 2 Timoteo
3: 14-17; Hebreos 4: 12; Juan 5: 39)
DIOS
Creemos
en un solo Dios, único, viviente y verdadero, infinitamente
perfecto, santo, soberano, inmutable y eterno; que hace
todas las cosas según el consejo de su propia voluntad.
Creemos que también es un Dios de amor, justo, paciente,
de infinita bondad y misericordia y que perdona toda
iniquidad, transgresión y pecado.
Creemos que
Dios existe eternamente en tres personas que son de
una misma sustancia, poder y eternidad: el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo.
(Génesis 1: 26; Deuteronomio
6:4; Exodo 15:11; Salmo 83:11; Isaías 6:8; Mateo 3:16-17;
Mateo 5:48; Mateo 28:19; 1 Corintios 8:4-6; 1 Juan 5:7)
JESUCRISTO
Creemos
en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, como el verdadero
y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre,
quien tomó sobre si la naturaleza humana al ser concebido
por el Espíritu Santo y encarnado por medio de la bendita
Virgen María.
Creemos que el Señor Jesucristo
en su naturaleza humana unida a la divina fue ungido
y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida,
a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, lleno
de gracia y de verdad fuera del todo apto para constituirse
en el único mediador entre Dios y los hombres. En su
vida terrenal cumplió perfectamente la ley, padeció
el más cruel de los tormentos y los más dolorosos sufrimientos
por amor a la humanidad, fue crucificado y murió, fue
sepultado y al tercer día se levantó de entre los muertos
conforme a las Escrituras con el mismo cuerpo que tenía
cuando murió y ascendió al cielo donde está sentado
a la diestra del Padre, siendo constituido Sumo Sacerdote,
Rey y Señor de toda la creación y delante de quien se
doblará toda rodilla, de donde volverá otra vez a juzgar
a los hombres y a los ángeles y establecer en la tierra
Su reino de justicia y de paz.
(Isaías 9:6-7;Mateo
26:64; Lucas 1:36-38; Hechos 2:23-24; Romanos 5:9; Filipenses
2:6-11, Hebreos 8:1; 1 Pedro 3:18)
EL
ESPÍRITU SANTO
Creemos
en la absoluta deidad y personalidad del Espíritu Santo,
el Consolador enviado por el Señor Jesucristo
para habitar en el creyente, guiarlo, instruirlo, vivificarlo,
santificarlo e interceder por él.
Creemos que
el Espíritu Santo es quien convence al mundo de pecado,
de justicia y de juicio.
(Juan 1:12; 14:15-26;
15:26; 16:7-15; Romanos 8:26-17; 1 Corintios 3:16-17;
2 Corintios 1:21-22, Efesios 1:13)
EL
HOMBRE
Creemos
que el hombre fue creado originalmente a imagen y semejanza
de Dios, que pecó por desobediencia y fue destituido
de la gloria de Dios, incurriendo en la muerte física
y espiritual. Como resultado del pecado, todos los hombres
nacen con una naturaleza pecaminosa, hallándose
por lo tanto desprovistos de la gracia divina. Creemos
que el hombre solo puede ser salvo mediante la fe en
el Señor Jesucristo; su destino eterno estará determinado
por haber aceptado o rechazado la obra de salvación
del Señor Jesús en la cruz del calvario.
(Génesis
1:27; Romanos 3:23; 1 Corintios 15:20-23; Apocalipsis
21:1-8; Mateo 25:31-46; Juan 3:16)
LA
SALVACIÓN
Creemos
que la salvación es un don de Dios y se recibe por la
fe en el Señor Jesucristo y en su sacrificio vicario.
Afirmamos que todos aquellos que se arrepienten
de sus pecados y acepten al Señor Jesús como su Señor
y su Salvador son renacidos por el Espíritu Santo, son
constituidos hijos de Dios y reciben el don de la vida
eterna.
(Juan 1:12; Mateo 18:11; Efesios 2:5-9;
Hechos 15:11; Romanos 3:21; Hebreos 9:13-15; Tito 3:4-7)
LA
IGLESIA
Creemos
que la iglesia universal es el Cuerpo de Cristo y se
compone de todos aquellos que en todas las épocas han
creído en el Señor Jesucristo. Las iglesias locales
son parte de esta iglesia universal y su misión es predicar
el evangelio en todo el mundo y hacer discípulos del
Señor Jesús. Afirmamos que la iglesia ha recibido
el poder del Espíritu de Dios para testificar del amor
de Dios y para hacer prodigios y milagros en el nombre
de Jesús, para sanar a los enfermos, para traer libertad
a los cautivos y oprimidos, para romper las cadenas
de opresión y echar fuera demonios.
(Mateo 28:18-20;
Marcos 16:17-20; Colosenses 1:18; Efesios 1:22-23; 1
Timoteo 3:15; Santiago 5:13-16; Isaías 61:1-2; Lucas
10:17-20)
Creemos que el Señor Jesucristo instituyó
los sacramentos en la iglesia como señales y sellos
santos del pacto de la gracia. Creemos que la gracia
que se manifiesta en los sacramentos o por medio de
ellos mediante su uso correcto no depende de ellos mismos
o de la piedad del que los ministra sino de la obra
del Espíritu Santo y de la promesa de bendición que
consta en la Palabra de Dios para todos aquellos que
los reciben dignamente.
Creemos que solo hay
dos sacramentos instituidos por nuestro Señor Jesucristo
en el Evangelio, y son: el Bautismo y la Cena del Señor.
Estos sacramentos deben ser celebrados regularmente
por la iglesia del Señor.
(Romanos 2:28,29; 1
Pedro 3:21; Mateo 3:11; 1 Corintios 12:13; Mateo 28:19-20;
1 Corintios 11:20-23)
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